Hace un año rememoré en su mirada, el rostro de aquella enigmática y desconcertante niña en el salón de clases, de quien si en alguna vez cruzamos palabras, no las recuerdo completamente y mucho menos de que trataba el tema, pero que si en mi mente quedaba alguna vaga idea de ella, era que tenía una mirada de lado, como quien dice, de donde eres?, o que haces en mi sitio! y que en su blanca palidez y su corte Mafaldoso, escondía un gran dolor que la hizo más fuerte, más vida para los suyos, y más lucha ante la adversidad, haciéndola merecedora de mi respeto y admiración por cada momento que después de esa noche entre muchas charlas en 365 se digno a contarme, de a poco, con paciencia y con mis ojos y oidos listos para ella.
No habían mucho cruces de miradas aquella noche, pero los habían de momentos, ella recordaba a álguien y con el derecho que da el luto por el amor o cariño ausente, preferí no incomodarla, pero si tratar de que al menos en algún momento del día pueda hablar con ella, fuí a eso esa noche por ella y a hablarle, a decirte que me encantaba por fin verte de nuevo, que has cambiado mucho y que estas muy linda el día de hoy, que no pude dejar de ver lo larga que son tus piernas y algo más, y que hacía varios días y semanas, nadie me abrazaba tan lindo como lo hiciste tu, sin necesidad de que eso signifique nada, aunque al entrar haya sentido en tu inagotable abrazo, la necesidad de que no te suelte y no me sueltes tu, nunca más.
Soy de pocos y malos movimientos, no se me recuerda como alguien que hace algo previsto para conseguir lo que quiere, soy quizá de los que cuentan, ayer me pasó esto y no me lo esperaba.
Ese día en particular no esperaba quedarme tan tarde, disfrutar tanto de verte, de sorprenderme por cierto tipo de carácter que menos me esperaba, o levantarte de un sofá para decirte que si deseas te puedo acompañar a casa y que no te preocupes que no soy una mala persona y que podías confiar, que en verdad vives cerca de donde iba a esas horas de la mañana y que quizá lo hacía porque no quería que te fueras sola, y te pase algo como para no poderte ver un día después, o quizá una semana después, o quizá un mes después.
A minutos de llegar a su casa, hice algo que ahora ya no puedo hacer, interrumpí tu sueño para hablar contigo cuando pude hacerlo en toda esa noche, pero tenía que decirte que era extraño todo, que en verdad me gustaba tu presencia, que olías muy rico, y que no me olvidaba de ese abrazo y que si por mi fuera te hubiera querido toda la reunión sentada en mis piernas y abrazada de mi cuello para reir todo el día. Pero no, eso no se dice de primera, solo se dice "Que loco todo esto no?", y con tu rostro de extrañeza que un año después ya es un cliché en mi vida, respondieras "Porque loco?", y con esto supieras que hablo demasiado, que cuento todo y que no me callo nada, al punto de tu aburrimiento y de tu sueño. Recostaste tu cabeza en el asiento y me miraste tratando de mantener los ojos abiertos, se que en algún momento dormiste por breves segundos, pero quería seguir hablándote, quería que no te vayas, quería que me hicieras caso aunque sabía que preferías tu sueño. Al llegar algo me decía que debía volver a verte, que algo me haría cumplir aquella promesa y que si se puede, algo me haría ir al encuentro de tus sueños y hacerlos míos. Pero para es día era más que suficiente, te agradecí que durmieras tanto mientras te contaba todo, y tu me dijiste que si me escuchabas porque podías hacer más de una cosa a la vez y que sobre todo, Yo hablo mucho!, frase que escucharía muchas veces más luego, pero que ya era hora de decirte chau, me abrazaste de nuevo y oliéndote nuevamente volví a sentirme querido aunque solo hace unas horas llegaras a mi vida. Esperé a que llegaras hasta la puerta, cerraras, estuvieras segura y recién pueda irme, diciendo entre labios, "quiero volver a verla, me gusta".
Quizá aquella noche no tuvo las 3 cosas que aunque sea una vez queríamos vivir juntos, no hubo café, no hubo mucha charla, y no hubo una mantita para abrigarnos del frío, pero a la larga y pensándolo bien, debe ser por eso que siempre y desde hace varios meses, te pregunto si deseas que te haga un café todos los días, si podemos hablar siempre de todo y por todo, taparte a cada momento que te desabrigues, porque sacando conclusión a dicha promesa, nos prometimos no solo pasar una buena velada siempre, sino que nos pedimos inconscientemente, que nos abriguemos, que te cuide y que no haga que tus noches no las pases completamente sola, y más aún cuando la película endemoniada te haga tiritar de la cama.
Hoy después de un año mi amor, ya puse aguita para el desayuno, ya te abrigue porque amaneció con sol pero con mucho frío, y espero a que despiertes para que hablemos un día más de todo y de nada. Te amo Tabatha Natal Orbegoso, pequeña compañerita de colegio, y ahora compañera de mis días y mis noches. TG.
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