viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Natal

Para cuando Facu entro a la sala de recepciones, no esperaba ver a nadie, solo a quien lo recordara.

Tomo un cigarro, lo prendió con algunos cerillos que llevaba en el bolsillo del saco y tirando la bolsa de regalos al suelo, se sentó y recostó el cuerpo contra la luna del acceso al aeropuerto y se dejó pasar las horas, y la pregunta que vino fue: ¿Y ahora qué?.

Acabo el cigarro, lo hundió sobre su asfalto Limeño y su aire contaminadamente Limeño también. Se paró y dijo "si hay que hacerlo debo hacerlo".

Fue tras ella.

No se esperaba ninguna respuesta, no se esperaba nada porque siempre hubo el más exacto y claro de los mensajes entre los dos, aquí no se miente y si lo hice, no fue casual, solo ya no importa ahora.

La vio bajar, verlo, sonreír, y correr hasta él. El que solo venía a entregar una caja de alfajores, olvido lo que tenía en mano escupió el cigarro de la boca y embolso su cuerpo entre su torso, la tomo de la espalda y no paró de besarla.

Lo más curioso de esta parte de la narración es que los han visto tomados de la mano caminando y riendo, a veces discutiendo y otras caminando de a 3 bajo el sol y la lluvia y el viento de Lima, pero sobre todo los han visto, ella zapatillas rojas, ella casaca rosada y pequeña, él con el pelo corto. Y aún se siguen besando y sobre todo al parecer dejará de escribir por mucho tiempo alguna triste historia que ayude a regresar, esta vez el decidió quedarse.


martes, 7 de diciembre de 2010

Carta 5

Facundo 10 de la mañana, mesa de siempre, un extra de café y algo más antes de ir.

Carta 5
Enrumbando el viaje

Sabes, creo que es hora de irme. Ayer mientras me decías que lo único que te hace feliz es que puedas verme aunque sea un momento para luego dejarme ir, hoy puedo decir sin problemas de decirlo, que me acostumbraré a no decir nada más frente a tus ojos sin que eso te produzca molestia.
Lamento lo bocón que solía ser y las mil y unas miserias que te puedo hacer pasar por el mero de hecho de no saber qué cara debía ser la precisa para ese día en que solo pedía que me amaras. Porque si puede llamarse en cierta forma que hubo un mínimo de amor, lleno de miedo y lleno de dudas, pero de esos raros amores que solo se conquistan con un grito enervado, la posibilidad de no verte más y la alternativa de que se olvide todo solo porque no es lo que se quiere para ese momento.

No sé ni que empaque, pero sí sé que me llevo cosas importantes de ti en esta valija. Sé que mis últimas ganas de creer en que mucho de ti es mío, se queda contigo, porque todo lo tuyo es tuyo y lo mío cuando así lo desees, no dejará de ser tuyo.

No viajo porque voy buscando donde vivir ahora, sino porque ya no soy útil por ahora, y no supiste nunca lo terrible que era para mí sentirme inútil a tu lado sin poder salvarte o solucionar algún problema, y es por lo mismo que no solucioné nada, lo que hace que sienta que en parte te defraudé, pero al menos me queda decir, traté como siempre traté. Ojala alguna vez me dejen decir Si pude.

No te hago extensa mi despedida ni te hago complicada mi partida, si me llegas a extrañar hazlo, no solo puse malas caras también supe tenerlas precisas cuando debías reír y cuando me miraste a los ojos llenas de pasión para decir que me querías.
No digo adiós, porque los adioses solo son para los que no piensan que después de todo hay la esperanza de retornar a tus ojos transformando en otra persona, otro ser u otro personaje, por eso solo diré hasta mañana, hasta más tarde, hasta pronto, chau.

Para cuando Facundo salió de la cafetería en donde pudo ser feliz por 3 minutos, su paso lento se fue aligerando y se volvió rápido como siempre, sentía que debía huir, sentía que debía pisar otro lugar otra tierra, otras voces, otras ideas, pero se dio cuenta que no era necesario ir tan lejos, ya estaba lejos de todo, solo tenía que saber ahora, porque puerta debe continuar, a dos pasos atrás para no olvidar o dos pasos adelante para continuar…..

Para esta noche que lo vi en el mismo lugar de siempre, aún no sabía que decidir, pero si sabía que lo quisieron mucho, porque no dejo de decirlo a donde iba.

A ti mi engreída mayor.