4 y media de la mañana y seguía rogando que Dios me diera la tranquilidad del sueño, hasta las 9 de la mañana. 4 y 45 de la mañana y con nada más que escuchar cedí al infortunio y decidí irme a la mierda. Por fin pude dormir.
Al despertar de ese extraño sueño en donde no hallaba lugar conocido en algún lugar del mundo, pude ver borrosa y opacamente la palabra Chiclayo 15 km. Salte del asiento, fui al baño los demás despertaban del sueño placidamente y estiradamente desde sus asientos, y yo solo transpiraba repitiéndome:" No importa todo será mejor ahora".
Al llegar a Chiclayo, las calles eran un nuevo lugar que caminar, nuevas caras que reconocer, nuevas preguntas que preguntar y sobre todo la mejor de todas, ¿Disculpe en donde estoy?. Después de ver al amigo que me esperaba y compartir con el un nuevo mundo decidido a vivir por él, salí al días siguiente rumbo a donde íbamos, ella, él y yo, mis 2 últimos y continuos compañeros de viaje.
Previa parada en Tumbes, caminamos como extraños por la ciudad, la gente nos veía con rostro de bienvenidos, de donde serán estos?, ¿cómo puede la mas chiquita cargar tanto peso?, y claro está, seguro son Limeños.
Ni terminamos de cruzar el puente ante el temor de que nos esperaría al cruzarlo, quizá nuestras cosas en el taxi de alguien y nosotros llorando por lo perdido, o simplemente nada, mejor no crucemos aun falta llegar y no hemos hecho nada para merecerlo. Fotos van y vienen, atardeceres de película, y gente que nos volvía a mirar, mientras elevando mi cabeza ante ellos, me sentía fuera de sitio y orgulloso de mi metro ochenta y cuatro para sentirme más por encima de ellos, en una estúpida fascinación de sentirme ajeno en donde a nadie le importa de donde eres.
3 horas y media más dentro de una camioneta. Sintiendo como mis rodillas se partían a pedazos mientras que mi compañero jubiloso no escuchaba por culpa de su ipod las mil y una putadas que le mantuve en mente, cuando tiraba hacia atrás a veces su asiento, No importa falta poco, solo 24 km.
Lo sucedido en 3 días después haría de esta crónica algo muy extenso de narrar, desde el encuentro con Humberto, Beto, Giovana y Solange; mis primeras cervezas frente a un mar turquesa y cielo reflejo del mar; los chistes con pamela, y las bromas con Beto, las canciones en el teléfono rockeramente ochentero de Giovanna, las peleas de Solange con Beto y su linda sonrisa cada vez que hablaba de su bebe; las pocas palabras de Carlo y las vivencias con su hermana en el monólogo improvisado que rememoré para los amigos; Clau y su mate, sus fotos a contraluz y su preocupación por que todos estuviéramos bien, Humberto y sus tímidas ganas de abordar, Pisky y mi acidez que me calmo de intoxicarme más en alcohol, un chaufa de verduras y una antorcha encendida en la capucha de la polera de una pelirroja, La amiga de la amiga de beto y sus grandes senos, como olvidarla, las ganas de no decir nada y callar mejor, la nostalgia de regresar a casa, la desesperación de sentirme igual en todo lado que voy, un pisky más y ya me voy, mejor una chela más y me voy. Arcadas en el baño y un sueño de infarto, clau y su despertar preocupado, sueño y más sueño, ella y yo en los buses de regreso sin él, Máncora en la mejilla y pizzas en el paladar, una churra lanzando a mi lado y arena blanca en los pies.
Si me quedo corto me disculpan, hay mas recuerdos de cada uno en mi mente, por separado y con detalles: La amabilidad de Beto y su continua y desenfada ganas de poner apodos y decir algo cómico, la desesperación de Solange porque el novio le crea que todo esta bien y así fue, no se si me lea el novio pero tienes a una linda persona a tu lado; Giovanna y sus ganas de estar en punta sal cerca de quien la ilusiona y sentirse tan contenta como se le ve en las fotos del día en que no estuvimos. Humberto y su gran forma de ser amigo, olvidadizo, medio torpe pero si no lo fuéramos amigo, no seriamos amigos; Pame y la luz que me da al reír y brinda a los demás cuando quiere divertirse, Carlo y sus mil y una idea en la mente, sus pocas cosas que decir y su necesaria presencia para saberme por momentos que no me quedo solo al viajar; Clau y sus aventuras, sus momentos lindos y su análisis luego de lo acontecido mientras trato de domir, igual así duerma o no, sabe que estoy ahi cuando quiera, compañera de viaje y compañera en todo.
Acortando letras se puede terminar diciendo que llegue a Lima y me sentí miserable, aunque al llegar a casa y ver a mis viejos saludarme como si hubiera salido hace un año me hizo querer ser querido ese rato e irme pronto otra vez. Pero al paso de los días me voy olvidando de donde estuve, ya no tengo más el color púrpura en la frente del sol, no hay playa al anochecer y no hay ganas de divertirme sin ustedes, pero igual me voy olvidando de donde estuve, así que antes que me olvide de lo importante y acepte el día a día como una nueva vida, me despido diciendo gracias, porque si no hubiera sido por cada cosa que viví en tan poco tiempo, no tendría ganas de irme y largarme pronto de todo para ser extrañado y encontrar mas gente como ustedes, que sin comparar, harán que cuando viaje a donde sea no esté solo, sino con el recuerdo de cada uno.
Hasta otro sol, hasta otros días amigos.
lunes, 3 de agosto de 2009
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